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“En el Camino”: Crónica de la anti-América

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por — 24/04/2013 — letras

Cuando Jack Kerouac logró publicar “En el camino” en el año 1957, los Estados Unidos ya eran la primera potencia del mundo capitalista y rivalizaba con la Unión Soviética por ser la que tuviera la hegemonía en el mundo. En el poder se encontraba el republicano Dwight Eisenhower, vieja gloria militar de la Segunda Guerra Mundial, y la filosofía del “american way of life” era el modelo que, bajo su mandato, se exportaba a todos los países bajo la influencia de la nación americana.

ontheroadToda esa imagen del establishment estadounidense iba a saltar por los aires con la aparición de un grupo de literatos, radicados en San Francisco, ajenos por completo a las modas predominantes y exploradores de nuevas formas artísticas y socio-culturales que se desarrollarían, con insólita pujanza, durante la década siguiente, con la “nueva América” de JFK y Johnson. Influidos, a partes iguales, por la poesía romántica y decadentista francesa del XIX, Henry Miller, William Faulkner y Ernest Hemingway, por el jazz (el propio Kerouac era un admirador confeso de Charlie Parker) y la filosofía zen y el pacifismo, los Kerouac, Ginsberg, Corso, Cassady harían de su vitalismo desinhibido, libertario y orgiástico su seña de identidad, por el que serían conocidos, dentro de la historia de las letras americanas, como la “generación beat”.

“En el camino” es la biblia oficial de esa generación: un recorrido enloquecido, acelerado y absolutamente descarnado por la “otra América”, la no oficial, aquella que no salía en las noticias salvo cuando un suceso aislado la ponía en el candelero. La peripecia de dos vagabundos, dos hipsters, que recorren América del Norte de norte a sur y de este a oeste (desde el Canadá hasta México y desde Nueva York hasta San Francisco) durante 1947 y 1948, a bordo de cualquier vehículo que les pudiera valer (furgonetas, cadillacs, motos…) con la intención de sentir en toda su intensidad los amplios horizontes, las vastas llanuras del país, es un canto a la vida bohemia, libre, sin más ataduras físicas y psicológicas que las que uno mismo quiera tener.

Escrita en un único rollo de papel, con el particular método del “kickwritting” o prosa espontánea, y en el exiguo período de tres semanas por Jack Kerouac (Lowell, Massachussets 1922- St. Petersbourg, Florida 1969), “En el camino” tuvo que esperar, en su momento, seis años hasta su publicación, pues la novela ya estaba lista en 1951. Mientras esperaba a que su obra saliera a la luz, Kerouac publicó otras novelas (la extraordinaria “Los subterráneos”, el auténtico retrato de la generación “beat”) y poesía, pero fue con “En el camino” cuando cobró una espectacular fama que habría de elevarlo a un puesto predominante en las letras estadounidenses de la segunda mitad del siglo XX.

Hoy, cincuenta y seis años más tarde de su publicación, “En el camino” no ha perdido un ápice de vigencia y sigue siendo el mejor espejo para una juventud romántica y anhelante de experiencias, alejadas de las corrientes culturales imperantes, y uno de los clásicos indiscutibles de la literatura estadounidense del siglo pasado.

No en vano, se acaba de estrenar en España la adaptación cinematográfica de “On the Road”, del aclamado director brasileño Walter Salles (“Diarios de motocicleta“), y protagonizada por Kristen Stewart, y con Amy Adams, Viggo Mortensen o Kirsten Dunst.